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Archive for 28 abril 2007

La ciudad de Bogotá escogió a los 39 escritores menores de 39 años más representativos de América Latina, dentro de las actividades que está realizando como Capital Mundial del Libro.

Se trata de un grupo de novelistas y cuentistas de 17 nacionalidades, en el que algunos países tienen más seleccionados que otros, como Argentina, Colombia, Cuba y México.

Entre los 39 menores de 39 sobresalen el dominicano Junot Díaz, el mexicano Jorge Volpi y el peruano Santiago Roncagliolo.

El proceso de selección de los escritores estuvo a cargo de un jurado integrado por los escritores colombianos Piedad Bonnett, Héctor Abad Faciolince y Óscar Collazos, y fue apoyado por el Hay Festival.

La Secretaria de Cultura de Bogotá, Martha Senn, declaró a BBC Mundo que los 39 escogidos se reunirán en agosto próximo en la ciudad y dijo que la idea del gobierno la ciudad es que se pueda impulsar “un nuevo boom (literario) latinoamericano”.

Con la convocatoria se quiere promover la lectura de autores jóvenes y abrir espacios de reflexión, añadió.

Cómo fue la selección
En diálogo con BBC Mundo, Bonnett admitió que el proceso no fue fácil, pues se debió escoger entre un grupo de cerca de 100 candidatos, que surgió de las postulaciones hechas por unos 2.000 votantes, entre editores, agentes literarios, autores y lectores.
“La palabra “mejor” no es la que más conviene, sino los más representativos, porque hubo unos escritores muy buenos que se quedaron por fuera”, declaró Bonnett.

Y Collazos agregó que 39 años de edad es el límite del final de la juventud y el comienzo de la madurez.

La palabra “mejor” no es la que más conviene, sino los más representativos, porque hubo unos escritores muy buenos que se quedaron por fuera Piedad Bonnett, miembro del jurado

La poetisa Bonnett explicó que cada uno de los jurados hizo separadamente una lista de 60 escritores preseleccionados y que después las compararon.

“Coincidimos con tres votos en 16 y con dos votos en por lo menos 25. Y ahí empezó la negociación”, añadió.

Cuando se presentaron los seleccionados este jueves, en una ceremonia realizada en la Feria del Libro de Bogotá, Héctor Abad Faciolince subrayó que al estudiar la obra de los candidatos comprobó que la novela está viva en América Latina.

Bonnet destacó la novedad en la temática tratada por los seleccionados en sus obras publicadas y hasta los títulos de algunas de sus obras.

Varios de los escogidos ya han recibido premios nacionales e internacionales por sus obras.
Los elegidos

El siguiente es el listado de autores escogidos:

Argentina
Gonzalo Garcés, 33 años.
Pedro Mairal, 37 años.
Andrés Neuman, 30 años.
Bolivia
Rodrigo Hasbún, 27 años.

Brasil
João Paulo Cuenca, 29 años.
Adriana Lisboa, 37 años.
Santiago Nazarián, 30 años.
Verónica Stigger, 34 años.

Chile
Álvaro Bisama, 32 años.
Alejandro Zambra, 32 años.

Colombia
Antonio García, 35 años.
John Jairo Junieles, 37 años.
Pilar Quintana, 35 años.
Ricardo Silva, 32 años.
Antonio Ungar, 30 años.
Juan Gabriel Vásquez, 34 años.

Cuba
Wendy Guerra, 37 años.
Rolando Menéndez, 37 años.
Ena Lucía Portela, 35 años.
Karla Suárez, 38 años.

Ecuador
María Gabriela Alemán, 39 años.
Leonardo Valencia, 38 años.

El Salvador
Claudia Hernández, 32 años.

Guatemala
Eduardo Halfón, 36 años.

México
Álvaro Enrigue, 38 años.
Fabrizio Mejía Madrid, 39 años.
Guadalupe Nettel, 35 años.
Jorge Volpi, 39 años.

Panamá
Carlos Wynter Melo, 36 años.

Paraguay
José Pérez Reyes, 34 años.

Perú
Daniel Alarcón, 30 años.
Santiago Roncagliolo, 32 años.
Iván Thays, 39 años.

Puerto Rico
Yolanda Arroyo Pizarro, 37 años.

República Dominicana
Junot Díaz, 39 años.

Uruguay
Claudia Amengual, 38 años.
Pablo Casacuberta, 38 años.

Venezuela
Rodrigo Blanco Calderón, 26 años.
Slavko Zupcic, 37 años.

Nota de BBCMundo.com: 2007/04/27

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La visión imperante de la felicidad en América sugiere que -además de la riqueza- la fama, el éxito, la juventud y la belleza son factores críticos para la felicidad.

Después de todo, ¿no son más felices los jóvenes, ricos, famosos y guapos? ¿No es que colecciona más juguetes el que gana el juego de la vida?

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Psicólogos e investigadores han descubierto que las diferencias entre la gente que tomamos como indicadores importantes de la felicidad (en función de dinero, edad, genero, salud, raza, educación, trabajo y la geografía) tienen una incidencia mínima en la satisfacción general en la vida. Por muy asombroso que parezca, las circunstancias tienen poco que ver con la felicidad.

El problema se agrava por la tendencia a compararnos con otros en función de estas normas ilusorias, aumentando el sentimiento de insatisfacción constante que alimenta la infelicidad.
Nos esforzamos a seguir a los demás porque parecen más felices que nosotros. Y probablemente no lo sean; sin embargo mucha gente cree que lo son. Y esta falsa idea es la que crea la verdadera infelicidad.

La publicidad explota nuestra predisposición a compararnos con las imágenes de otros a los que parece irles mejor (y, por tanto, parecen más felices que nosotros). Al bombardearnos con imágenes de personas que tienen enormes y lujosas casas, modos de vida extravagantes, cuerpos esculturales, etc. Despiertan nuestra envidia, aumentan nuestro circulo de comparaciones y despiertan nuestro apetito por lo que tienen otros.

Asimismo existe la creencia generalizada de que seríamos más felices si tuviéramos menos problemas o que una vez que resolvamos el problema que estamos afrontando en un momento dado, obtendremos la felicidad. Pero casi nunca ocurre así. El problema actual es sustituido por otros nuevos problemas en una procesión incesante.

Nadie puede evitar los problemas, ni siquiera los sabios o los personajes ilustres. Todo el mundo tiene problemas. Pero todos conocemos a gente con grandes problemas y es feliz, y a gente que disfruta de todo tipo de ventajas y se siente miserable.

El budismo describe la vida como un cúmulo de sufrimientos que surgen en el ciclo eterno del nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte. Existe otro tipo de sufrimientos, sin duda, que incluyen la pérdida de un ser amado, la depresión, el despido del trabajo, ser pobre en el seno de una sociedad próspera, verse limitado por barreras raciales y étnicas: todo esto añade sufrimiento y angustia.

El budismo encuentra la felicidad en medio de los problemas.
El motivo de que haya tanta gente infeliz es, en la mayoría de los casos, porque se deja llevar por ideas engañosas. Creen en los mitos predominantes que propaga nuestra cultura sobre la felicidad.

FELICIDAD ABSOLUTA Y FELICIDAD RELATIVA

La felicidad relativa, por ejemplo cuando uno ha estado felizmente casado, la muerte de su esposa puede sumirle en la más profunda desgracia. También hay muchos que llegan al final de su vida solos, indigentes y miserables a pesar de haber adquirido cierta fama o popularidad.
Ni la riqueza ni el estatus ni la fama ni la belleza pueden garantizarnos una vida feliz.

El estado de felicidad absoluta se denomina budeidad. Hemos nacido en esta vida para ser felices, no solamente para soportar el sufrimiento.
Un principio budista básico denominado los diez mundos destaca sistemáticamente el drama incesante que hay en cada momento de nuestras vidas interiores.
Estos estados son:
1. Infierno
2. Avaricia
3. Animalidad
4. Ira
5. Humanidad
6. Cielo (Éxtasis o felicidad relativa o temporal)
7. Aprendizaje
8. Realización
9. Bodhisattva (misericordia)
10. Budeidad (Iluminación o felicidad absoluta)

En el budismo el cielo y el infierno no son lugares sino condiciones vitales.

¿Qué tiene de malo estar en los mundos de humanidad y el cielo?
El problema que estos estados no son duraderos. En los 6 mundos inferiores, estamos a merced de nuestro entorno. Nuestro bienestar depende de algo o alguien.

Los mundos superiores (7 al 10), incluida la budeidad se conocen como los “cuatro mundos nobles”.

El mundo de bodhisattva o compasión, caracterizado por la voluntad de ayudar a los demás.
Nichiren escribió: “Más valiosos que los tesoros de un almacén son los tesoros del cuerpo, y los tesoros del corazón son los más valiosos de todos”.

Los tesoros del almacén son las posesiones materiales y la riqueza financiera. Los tesoros del cuerpo son la salud, el buen aspecto, el conocimiento, el estatus, etc. Son importantes y obviarlos nos produciría un sufrimiento innecesario, pero están sometidos a la ley de lo efímero, y por lo tanto, al final y al cabo, son relativos. Cambian con el tiempo y no puede ser la base de una felicidad duradera.

Los tesoros del corazón son los tesoros del reino interior, las virtudes y las cualidades que surgen de nuestra naturaleza de Buda. Los verdaderos tesoros de la vida son aquellos cualidades que enaltecen nuestras acciones de la vida diaria, dándonos sabiduría, valor y seguridad para ganar en cualquier circunstancia. La base de la felicidad humana empieza por el reino interior.

Nichiren hacia referencia a este reino interior como la “torre del tesoro”.

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El liberal obispo de arequipa, Chávez de la rosa, a quien debe esa ciudad, la fundación de la casa de expósitos, tomo gran empeño en el progreso del seminario, dándole un vasto y bien meditado plan de estudios, que aprobó el rey, prohibiendo solo que se enseñasen derecho natural y de gentes. Rara era la semana, por los años 1796, en que su señoría ilustrísima no hiciera por lo menos una visita al colegio, cuidando de que los catedráticos cumplieran con su deber, de la moralidad de los escolares y de los arreglos económicos. Una mañana encontrase con que el maestro de latinidad no se había presentado en su aula, y por consiguiente, los muchachos, en plena holganza, andaban haciendo de las suyas. El señor obispo se propuso remediar la falta, reemplazando por ese día al profesor titular. Los alumnos habían descuidado por completo aprender la lección. Empezó el catedrático a hacer preguntas y un muchacho se equivoco.
-Al rincón, quita calzón! –grito el obispo. En aquellos tiempos regía la doctrina de que la letra con sangre entra, y todos los colegios tenían un empleado cuya tarea era la de aplicar de tres a doce azotes sobre las posaderas del estudiante condenado a ir al rincón. Había ya, mas de una docena de niños acumulados en el rincón, cuando le llegó el turno al más pequeño y travieso del salón. Al no saber la respuesta de la pregunta designada, el obispo lo mando al rincón con los demás. El chiquillo obedeció, pero murmurando entre dientes. – ¿que murmuras? –le pregunto el obispo. El pequeño, que no era ni más ni menos que Francisco de Luna Pizarro, le respondió: – solo quería hacerle una pequeña pregunta, su señoría. -adelante –dijo el obispo sonriendo ligeramente. –bueno, yo quisiera saber cuantos DOMINUS VOBISCUM tiene la misa. El obispo nunca se había percatado de cuantas de aquellas frases se mencionaban en la misa. El pequeño observando al pensativo obispo, exclamo: -¡Ah, él mira al techo igual que nosotros! El obispo encantado por la perspicacia de aquel chiquillo, decidió convertirse en su padre y protector.

* Tradiciones Peruanas de Ricardo palma (1833-1919)

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